Catedrático de Economía Aplicada en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona. Dirige el Máster en Negocios Internacionales con Especialización en América Latina, Asia y Europa y el Máster en Dirección y Gestión del Deporte en la BSM del Idec de la UPF. Es el director del centro de investigación Orla de la UPF. Sus campos de trabajo se centran en el ámbito de la empresa internacional y en la gestión deportiva.
El mercato futbolístico y la clasificación liguera
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La relación entre la inversión en talento y los resultados deportivos ha sido estudiada de forma recurrente, desde distintos puntos de vista. Kuper y Szymanski (¡El fútbol es así¡ (Soccernomics), Empresa Activa, 2009) muestran cómo, la clasificación de los equipos de la Premier League está asociada positivamente con la posición media en dicha competición. Los datos se refieren al período comprendido entre 1998 y 2007. Estos mismos autores analizan también el precio pagado por los traspasos de jugadores y concluyen que la cantidad pagada por los jugadores, en concepto de traspaso, no paceré suponer una gran diferencia. Esta constatación sirve para que argumenten que “quizás sea mejor subir el sueldo a los jugadores antes que arriesgarse a perder un par de ellos y tener que salir al mercado a buscar sustitutos”.
Otro aspecto a tener en cuenta es el de la eficiencia productiva, es decir el resultado alcanzado (medido en unidades homogéneas: puntos, goles, remates o pases totales, etc.) con los recursos o inputs disponibles (medidos también en unidades comparables: jugadores utilizados, minutos jugados en el caso del análisis relativo a la eficiencia de jugadores, etc.). En el II Congreso Iberoamericano de Economía del Deporte, celebrado los pasados días 17 y 18 de junio, se presentaron algunas comunicaciones que trataron este tema con aplicación para la Liga española. La comunicación presentada por Caballero, Gómez y Sala (de las universidades de Málaga, los dos primeros, y Valencia, el último) sirve para mostrar que, con datos de la temporada 2009/10, defensas y medios tienen una eficiencia mayor que la de los delanteros. Además, la correlación entre la eficiencia de los jugadores y el resultado final en la tabla clasificatoria es prácticamente lineal (coeficiente de correlación lineal igual a 0,93), concentrándose la mayor parte de los jugadores eficientes en las plantillas del FC Barcelona y Real Madrid. El trabajo de los profesores Montes y Sala, de la Universidad de Valencia, demuestra por su parte la falta de equilibrio en la competición (la probabilidad de éxito está muy decantada, como todos sabemos, a favor de dos clubes) al señalar la existencia de dos outliers en la distribución de resultados.
La conferencia invitada con la que se cerró el congreso corrió a cargo de Pablo Rodríguez (Compliance Manager de la UEFA) quien expuso los argumentos para llevar a cabo lo que el regulador y organizador del fútbol europeo llama el juego Limpio Financiero. Este concepto pretende sentar las bases de la viabilidad económica de los proyectos de los clubes que aspiran a participar en las competiciones de la UEFA, a modo de primera aproximación al límite salarial de los deportes profesionales en los EE.UU. Me interesó además una transparencia en donde reflejaba la altísima asociación positiva entre el valor del talento (medido a través del salario percibido) y los resultados de los equipos que compiten internacionalmente en Europa y que corrobora resultados anteriores para competiciones nacionales.
Los resultados corroboran lo que avanzaban Kuper y Szymanski, en el sentido de que así como el mercado de los jugadores es eficiente, el mercado de los traspasos genera abundantes dudas al respecto, y apuntan que “los clubes no siempre compran a los jugadores idóneos, a pesar de contar con grupos de cazatalentos internacionales. Todo mercado ineficaz representa una oportunidad para alguien”. De todos modos, la regularidad estadística no está reñida con la posibilidad, pequeña en términos de probabilidad estimada, de que un club con menos recursos logre alcanzar el liderato y hacerse con un triunfo ocasional. De hecho, este es uno de los argumentos esgrimidos por algunas federaciones, como es el caso de la AFA en la Argentina, para revolucionar el panorama de los ganadores de los campeonatos nacionales, dividiendo la temporada en dos: torneo de apertura y clausura. El resultado, sin embargo, no ha sido todo lo positivo que se esperaba, puesto que la propia competición ha perdido prestigio por el hecho de la alternancia de distintos ganadores. La fórmula parece que se está revisando en la actualidad.
Internacionalizarse reduce el sufrimiento de la empresa
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En una economía ahogada por la herencia del boom inmobiliario y la ausencia de políticas efectivas para abordar los problemas de las restricciones crediticias, las empresas buscan su tabla de salvación en la fuerza de la demanda en el exterior. Sucede, sin embargo, que el momento para abrir camino en el competitivo mercado internacional no es ahora mismo el más adecuado. Las empresas deberían plantearse estrategias de crecimiento más allá de sus fronteras en las épocas de bonanza de resultados. Esta siembra en el momento oportuno permite luego recoger los frutos cuando la demanda interior se desvanece o el tipo de cambio no resulta favorable. Buena prueba de todo ello es el éxito que ahora están cosechando muchas empresas españolas que hace un tiempo ya decidieron apostar por la diversificación geográfica de sus compras a proveedores y/o de sus ventas.
Las exportaciones españolas han seguido la senda trazada por la mayor parte de las economías occidentales que presentan signos evidentes de recuperación de los indicadores del comercio con el exterior, recuperando en parte las cifras de los primeros años de la pasada década. Para Antrás la clave no debe hallarse en el crecimiento de algunos sectores clave, ni en la dinámica de las exportaciones mundiales y el mantenimiento de las cuotas de mercado de estos años, sino que la explicación responde a cuestiones tales como el elevado nivel de competitividad de un selecto grupo de grandes empresas españolas. Es de esperar que las empresas pequeñas y medianas tomen también buena nota de este dato y encuentren los mecanismos para financiar sus inversiones de crecimiento.
¿Tiene entonces algún sentido plantearse en estos momentos la apertura al exterior? La respuesta es afirmativa aunque con matices. Contemplar la expansión internacional es una forma de diversificar riesgos. Para ello se necesita cumplir con un conjunto de requisitos que van desde la cultura de la propia empresa, que debe estar preparada para afrontar con garantías los retos que supone cambiar la dinámica propia de los mercados habituales, y estar dispuesta a realizar una inversión para poner a prueba los distintos estamentos de la empresa de cara a nuevas formas de negociación, de quizás adaptación del producto, entre otros aspectos.
La iniciativa de la representación de CORFO en España que, junto con la Embajada de Chile y ProChile, permitirá que cerca de 150 empresas españolas conozcan de primera mano el mercado chileno. Es un buen ejemplo de políticas de promoción de las posibilidades de expansión internacional. Además, resulta destacable que estas empresas pertenezcan a sectores diversos como, por ejemplo, el de las energías renovables (a partir de un acuerdo con la oficina de promoción andaluza Extenda), el sector agroalimentario (que acude al Foro de Inversiones de la Industria Alimentaria y a un encuentro sobre alimentos funcionales, estos últimos con un acuerdo con el CDTI y la FIAB), productos tecnológicos (mediante un acuerdo con Secartys) y las 50 empresas de Galicia que, bajo el impulso del IGAPE, oficina de promoción comercial de dicha comunidad autónoma, completan el cuadro de expedicionarios. Las cámaras de comercio de Cataluña anunciaban hace unos pocos días recortes en sus presupuestos, pero dejaban claramente establecido que la promoción internacional de sus empresas era un elemento innegociable.
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El Barça de Guardiola crea escuela
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Barcelona, 29 de mayo de 2011
El FC Barcelona ha redondeado otra temporada histórica con un nuevo título en la competición liguera española y su copa de Europa. El fútbol es una manifestación deportiva en la que se conjugan aspectos técnicos, preparación física y labor de equipo con otros como, por ejemplo, motivación, liderazgo y gestión del conflicto, tan presentes en cualquier aventura de emprendimiento colectivo. Más allá de las razones puramente técnicas, que explican el éxito del modelo deportivo del club blaugrana, hay otro elemento interesante a destacar. Se trata del efecto de imitación que,como sucede también en el ambito empresarial, tratan de explotar los competidores con el objetivo de paliar las diferencias con el líder. En la medida que los triunfos futbolísticos del Barça han ido apareciendo, han abundado los análisis de las razones que han empujado a la entidad hacia esta senda de éxito. Hay por lo menos tres facetas en las que se ha producido, para bien del espectáculo y de todo lo que representa la vida de un club deportivo, un positivo efecto de imitación que trata de reproducir las excelencias del modelo que han puesto en funcionamiento, desde junio del 2003, los dirigentes del FC Barcelona.
El estilo de juego, heredado de una nueva forma de entender el desarrollo de un partido de fútbol -a partir de la aparición como jugador y como entrenador de Johan Cruyff- se ha mantenido a lo largo de este tiempo hasta convertirse en una seña de identidad más del club. La decisión de elección del entrenador está sujeta a una restricción innegociable: el juego del equipo debe caracterizarse por su voluntad ofensiva y por el gusto a disponer, el máximo número de minutos posible, el control del esférico. Tanto Frank Rijkaard como Pep Guardiola han colaborado a la consolidación del modelo y, en alguna medida, han mejorado sus prestaciones en beneficio del espectáculo. Reproducir en el terreno de juego el automatismo en el pase con pocos toques previos, la colocación en el lugar preciso. La realización automática de los movimientos adecuados en el momento oportuno es el fruto de muchas horas de trabajo, esfuerzo y dedicación. La mayoría de los jugadores del primer equipo están acostumbrados a este tipo de actividad en el terreno de juego desde sus épocas de formación, que apuestan por un mismo tipo de esquema de juego, no en balde la cantera constituye uno de los pilares fundamentales del primer equipo del club.
Cada vez son más los equipos de la Liga BBVA, la competición liguera española, que han visto en este sistema de juego el modelo a seguir. Incluso la selección española, actual campeona de Europa y del Mundo de fútbol, ha abandonado su peculiar estilo de fuerza y coraje (antaño reconocida como furia española) por el gusto por el juego colectivo y el buen trato del balón. Los espectadores parece que disfrutan más con este tipo de juego de sus equipos. Buena prueba de ello es que el porcentaje de ocupación media de los estadios es del 78,53%, en el periodo comprendido entre las temporadas 2002-03 y 2009-10, que experimenta un notable ascenso, especialmente desde la temporada 2005-06.
Fuente: GecaSport y elaboración propia.
Otro indicador de mejora del espectáculo es el tiempo real de juego, es decir el tiempo resultante una vez descontado el tiempo que el juego está parado por interrupciones de índole diversa. El tiempo real de juego ha aumentado, y por lo tanto ha sido menor el precio por minuto de juego que han pagado los espectadores de los diferentes campos de juego. Se trata de otro beneficio para el espectáculo y un aliciente más para el espectador. Uno de los elementos que mejor ha contribuido a este hecho es la disminución del número de faltas señaladas por los árbitros a lo largo de los noventa minutos de juego. En las nueve últimas temporadas, según datos de GecaSport, el número medio de faltas por partido ha sido de 17,6. La tendencia a la baja significa de nuevo que el juego gana en precisión, hay más labor de equipo, con aumento considerable del número de pases bien hechos, lo que se traduce, por otra parte, en una menor frecuencia de jugadas punibles; el juego se interrumpe menos y hay mayor continuidad del mismo. Las 14,4 faltas señaladas por partido en la temporada que recién acaba suponen una reducción importante de la cifra de faltas señaladas en la temporada 2005-06, de tal forma que la voluntad de juego limpio se ha ido haciendo presente en la mayor parte de los estadios y en la forma de jugar de la inmensa mayoría de los equipos de la primera división. Así, en promedio, una de cada cuatro faltas de hace cinco temporadas ahora no se producen.
Fuente: GecaSport y elaboración propia.
Fuente: GecaSport y elaboración propia.
Si contabilizamos los pases bien dirigidos por los jugadores de todos los equipos de la liga española a lo largo de los últimos años, veremos también que el efecto de imitación ha tenido sus efectos favorables en la mejora de la calidad del juego desplegado en los diferentes terrenos de juego. El número medio de pases bien realizados alcanza, en la temporada recién terminada, la cifra de 355 por partido, mientras que el equipo del FC Barcelona se situó en los 701 pases bien dirigidos en promedio a lo largo de las 38 jornadas.
Fuente: GecaSport y elaboración propia.
La evolución de las cifras registradas desde la temporada 2003-04 es elocuente. Los 272 pases bien dirigidos que en promedio se realizaron entre todos los equipos en toda aquella temporada quedan sobradamente superados por el promedio actual, lo que supone un incremento del 30% del valor de este indicador de calidad en el juego. La efectividad en el pase, es decir la relación entre el número de pases bien dirigidos y el total de pases realizados es, para el conjunto de los 20 equipos que disputaron la competición liguera, del 75%. Barcelona, con el 88% de efectividad, Real Madrid y Villarrealm superan el 80% de efectividad, seguido de cerca por Sevilla y Valencia. Real Sociedad, Levante y Osasuna, por este orden, cierran esta clasificación con cifras que rondan el 70%. Destaca también la forma de la distribución de la efectividad que es relativamente estrecha y con valores en aumento a lo largo de las últimas temporadas, lo que señala una vez más la mejoría experimentada
en el fútbol que se practica en los terrenos de juego desde 2003.
El segundo de los elementos que producen un efecto de imitación por parte de los competidores se vincula con los jugadores que integran sus plantillas. El FC Barcelona apostó por la formación de jugadores en su escuela, conocida en el mundo como La Masía. En este centro conviven en la actualidad cerca de 60 niños, de distintas procedencias geográficas y de capas sociales diferentes. La formación es integral, en el sentido de que se capacitan como deportistas con el objetivo de algún día integren la plantilla del primer equipo de fútbol del FC Barcelona o, acaso, en cuadros destacados de la élite del fútbol internacional. En La Masía, además, se les ayuda en el proceso de formación como personas y ciudadanos del mundo. Para ello, los chicos de La Masía siguen sus estudios y reciben el apoyo de sus maestros como cualquier otro niño de su edad. En resumen, se les prepara para el éxito y para el fracaso, tanto en lo deportivo como en la faceta profesional. El once titular del FC Barcelona incorpora, desde hace unos años, a un buen puñado de estos chicos forjados en la Masía de tal forma que entre 6 y 8 de este equipo procede de la cantera barcelonista. Tanto en la final de la Champions League en Roma, como el pasado sábado en Londres, la presencia de jugadores formados en la cantera barcelonista fue mayoritaria. Esta estrategia, en la línea de lo que ha sido la voluntad del socio y aficionado del Barça, que siempre ha aplaudido la combinación de estrellas
internacionales con gente de casa, tiene también una importante traducción económica. El valor de estos activos resulta incalculable aunque, como consecuencia de las normas contables por las que se rigen las cuentas de los clubes de fútbol, no queda reflejado ni en su balance ni en la cuenta de resultados, más allá del ahorro que supone la menor necesidad de acudir al mercado de fichajes.
Para el FC Barcelona esta ha sido una constante desde prácticamente sus comienzos. Desde la fugaz aparición de Héctor Scarone, ídolo de la celeste uruguaya allá por la década de los años veinte (dos campeonatos olímpicos y la Copa del Mundo de 1930) y primer jugador internacional en vestir la camiseta blaugrana en la temporada 1925-26, pasando por Kubala en los años cincuenta y otras figuras de recuerdo más cercano, el once titular del Barça siempre ha sabido guardar una exquisita proporción entre las figuras extranjeras y los jugadores locales. Samitier, Ramallets Basora, Biosca, Segarra, Sadurní, Fusté. En las últimas temporadas hemos asistido a una renovada atención por parte de muchos equipos de la primera división de la liga española por sus canteras y escuelas de formación, independientemente de su filosofía y forma de actuación. Ha crecido el número de jugadores jóvenes que han debutado en la competición nacional. Las divisiones inferiores de equipos como el Sevilla CF, Athletic Club de Bilbao, Sporting de Gijón, RCD Español o Villarreal, entre otros, corroboran el hecho de que el modelo basado en sacarle provecho a las inversiones en la formación de base resulta adecuado. La Masía del FC Barcelona tiene también su reflejo en lugares más alejados. La escuela situada en el predio de La Candela, cerca de Buenos Aires, funciona a imagen y semejanza de la Masía en Barcelona, tanto desde el punto de vista deportivo como de formación integral de los chicos que allí residen. Desde hace unos meses Maxi Rolón se ha incorporado al equipo de cadetes de las inferiores del Barça después de haber destacado en el CF Luján, que es el nombre que reciben los equipos de la cantera blaugrana en Argentina.
Los valores inculcados a los niños en las divisiones inferiores del FC Barcelona permanecen vivos a pesar de los triunfos deportivos del mayor nivel. Una buena prueba de ello, es el detalle del capitán Carles Puyol con su compañero de equipo Eric Abidal en el momento de recibir el trofeo acreditativo de la Champions League, que cobra mayor importancia teniendo en cuenta que también Puyol sufrió y se sacrificó para superar sus molestias en la rodilla y formar parte del once inicial en la final de Wembley. Albert Puig, entrenador del equipo Alevín B, fue premiado por inculcar a sus jugadores el ejercicio de la deportividad cuando les convenció de que se dejaran marcar un gol en un partido contra el eterno rival, poco después de que éste hubiera encajado un gol mientras atendían por lesión a uno de sus jugadores. Se trata solamente de dos ejemplos bien conocidos por su difusión en los medios. Existen cientos de situaciones en esta misma dirección en el anecdotario de Carles Folguera, director de La Masía, y de los entrenadores de las divisiones inferiores. La imagen de Scholes, jugador del Manchester United, en la ceremonia de entrega de la copa a los jugadores del Barcelona, enfundado con la camiseta con la que Andrés Iniesta jugó la final, no ha pasado desapercibida a los observadores que señalan al mediocampista blaugrana como un referente por su juego y también por su forma de ser en el campo y fuera de él.
El tercer aspecto que desencadena un efecto de imitación es el que se refiere a la profesionalización en la gestión y el proceso de toma de decisiones. De la misma forma que los dirigentes que tomaron las riendas del club a finales de junio del 2003, miraban desde la distancia las formas de organización y gestión del Manchester United (ocupaban, respectivamente, el lugar número 13 y 1 en el ranking de los clubes más poderosos del fútbol europeo, es decir mundial) tratando de descubrir cuáles eran los factores de éxito, ahora otros clubes se interesan por el funcionamiento de la institución creada hace más de 110 años por Joan Gamper. El FC Barcelona ha pasado, en poco más de 8 años, de facturar 169 millones de euros, a presentar un presupuesto de ingresos cercano a los 400 millones de euros, lo que le sitúa entre los tres clubes con mayores ingresos. A pesar de las diferencias existentes entre ellos, por lo que respecta fundamentalmente a las principales fuentes de generación de ingresos (estadio, derechos de televisión y marketing y patrocinio), el club ha sabido diagnosticar adecuadamente los elementos clave del éxito económico, en una industria tremendamente compleja como es la competición deportiva internacional, y después de un ejercicio concienzudo de benchmarking, apostar por un modelo de crecimiento equilibrado de sus finanzas, especialmente en estos últimos ocho años de vida de la institución.
Desencadenar el circuito favorable de interés entre los aficionados y los patrocinadores, conseguir un modelo deportivo asentado en el éxito y retornar con triunfos este esfuerzo a unos y otros, con un equipo humano de jugadores, técnicos, preparadores, médicos y fisioterapeutas, de primer nivel, solo se consigue perseverando en la estrategia adecuada, recomponiendo las directrices, aprendiendo de los errores, tratando de mejorar de manera permanente y siendo tributario de un abanico amplio y generoso de valores emanados de los propios valores de la práctica deportiva. Para ello se precisa de una organización eficaz, con la participación de profesionales expertos en cada una de las múltiples facetas en las que se desenvuelve la competición profesional, que tratan día a día de sacarle mejor partido a la capacidad instalada (el estadio, el museo del club, sus instalaciones, etc.), a la marca que identifica la entidad con sus señas de identidad (dando mayor protagonismo al significado del lema “més que un club”) y proporcionando elementos de satisfacción a los socios y abonados así como a la creciente masa de aficionados en cualquier lugar del mundo.
La diseminación de estos tres aspectos va más allá de la élite del fútbol. Es una ganancia colectiva derivada de una forma especial de entender el deporte. Estos beneficios se distribuyen, además, de forma equitativa por los estadios en donde se sigue practicando el apasionante juego del fútbol. Los seguidores de este deporte les debe quedar la tranquilidad de que la pasión que demuestran en la defensa de sus colores es perfectamente compatible con lecciones de trabajo, humildad, esfuerzo y generosidad sin que para ello quede en entredicho la belleza, emoción y competencia para lograr el triunfo. La noche del 28 de mayo en Wembley es un reconocimiento a esta labor colectiva.
Carles Murillo Fort
Universitat Pompeu Fabra
La difusión de las buenas prácticas y el patrón de éxito deportivo
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Junio del 2011
Los éxitos deportivos del FC Barcelona me han inspirado una comparación entre las fórmulas de benchmarking que hacen las empresas con lo que sucede en el mundo del fútbol. En mi artículo Efecto Barça, Efecto Guardiola pongo de manifiesto tres aspectos en los que el patrón de éxito del FC Barcelona, acuñado en el cambio de modelo ocurrido en junio del 2003 con el triunfo en las urnas de Joan Laporta, ha servido para que otros hayan tratado de imitar algunos de sus formas de actuación. De la misma forma que la nueva directiva que tomó las riendas del club en el varano del año 2003, se empeñó en analizar con profundidad el modelo de éxito del Manchester United (club líder en cuanto al volumen de facturación en el fútbol mundial), ahora muchos clubes de la liga española tratan de reproducir algunos de los esquemas de funcionamiento que han convertido, desde hace unos años, al FC Barcelona en un modelo de referencia.
Estos tres aspectos tienen que ver con el modelo deportivo, basado en una forma y estilo de juego propio que se inculca a todos los equipos en todas sus categorías, en el que juega un papel transcendental la dirección técnica y la inversión en la cantera. que se traduce en la presencia masiva de jugadores del plantel entre los titulares del primer equipo. El segundo aspecto es el de la calidad en el juego en la competición liguera española. Tomando indicadores de calidad en el juego, señalo con la evidencia empírica disponible, cómo en la liga española (teniendo en cuenta el promedio de lo sucedido en todos los partidos disputados desde la temporada 2002-03 por todos los equipos que participan en la primera división) el juego mejora en muchas de sus facetas, lo que se traduce en una mejora del espectáculo. Se señalan menos faltas, el tiempo de juego real aumenta, la efectividad en el pase y las jugadas de ataque crecen y, en definitiva, aumenta la ocupación de los estadios. Finalmente, como último detalle, comento que el modelo de gestión del FC Barcelona, con una concienzuda profesionalización de sus diferentes aspectos, es una de las clave de éxito como entidad. Este modelo ha servido también de referencia en muchos clubes y sociedades anónimas deportivas de la liga española.
MERCOSUR: Infraestructura, medio ambiente y gobernabilidad
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Mayo de 2011
En colaboración con el Observatorio de las Relaciones con Latinoamérica (ORLA) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) tuvo lugar la presentación del libro “Los cambios en la infraestructura regional y sus impactos ambientales en clave de mejorar la gobernabilidad del MERCOSUR” en la Sala Campana de CIDOB el 28 de abril de 2011. El acto contó con la participación de los dos codirectores del libro y responsables de sendos capítulos Manuel Cienfuegos (ORLA) y Noemí Mellado directora del Instituto de Integración Latinoamericana (Universidad de la Plata) y con otros cuatro autores; Wilson Fernandez (Universidad de la República del Uruguay), Carles Murillo (ORLA), Ignacio Jotvis (UPF) y Anna Ayuso (CIDOB). Este libro forma parte de un proyecto de investigación financiada por la AECID cuyo objetivo es analizar la evolución de las nuevas dinámicas integracionistas en América del Sur. El volumen analiza la experiencia institucional de gobernabilidad en perspectiva comparada para centrarse después en el caso de MERCOSUR y los ámbitos de las infraestructuras y el medio ambiente. Durante el coloquio los participantes pusieron énfasis en la necesidad de dar mayor visibilidad a la dimensión física y social de la integración que, aunque no es nueva, ha sido poco estudiada has tiempos recientes. Los impulsores del proyecto anunciaron una segunda fase en la que se profundizará en los efectos sociales de los proyectos ligados a la profundización de la integración y en el reparto de los costes y beneficios entre los distintos países y regiones de MERCOSUR.
II Congreso Iberoamericano de Economía del Deporte
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Junio del 2011
Ourense es la sede de esta segunda edición del Congreso Iberoamericano del Deporte. El programa de las jornadas que se celebrarán los próximos días 17 y 18 de junio está ya disponible en la web del congreso.
En colaboración con investigadores de Orla presento dos comunicaciones: una tiene que ver con la medida del impacto económico de una competición internacional en deporte minoritario (Campeonato Internacional de Hockey sobre Patines en la modalidad de participación femenina, que se celebró en Alcobendas en el 2010) y la segunda es una investigación que trata de los efectos de los mensajes publicitarios en dos facetas distintas del deporte: la práctica deportiva como elemento para el mantenimiento y la mejora de la salud y la participación en los espectáculos deportivos relacionados con la competición profesional.
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